CANCIONERO PAMPEANO

La enjundia de los años setenta
por Rubén Evangelista
Fuente: Diario "La Arena" - Suplemento "Caldenia" - domingo 14 de enero 2001
Si a partir de la segunda mitad de los '60 la peña "Camaruco" (que funcionó en el local construido al frente de la casa de la familia Salazar, sobre la avenida Ameghino entre Leguizamón y Edison), fue un lugar típico de guitarras, vino y empanadas que durante varios años congregó a músicos, poetas, artistas visitantes y en general al público y a la bohemia santarroseña, fue desde 1972 que ese espacio lo ocupó la peña cultural "Temple del Diablo" también en la capital provincial.
Los dos fueron sitios emblemáticos del acontecer cultural pampeano, si bien "el Temple" -como se lo nombraba habitualmente-, llegó a funcionar con una cierta organicidad institucional -tenía una comisión directiva-, lo que le permitió desarrollar diversas actividades más allá de las reuniones peñeras con que más lo identificaba la gente. En ese ámbito de noctámbulos y artistas, donde se hacían exposiciones plásticas o de fotografías, conferencias, presentaciones literarias o cinematográficas, también se oyeron por vez primera muchas nuevas obras de nuestros autores y compositores, y también allí se dieron a conocer a la consideración del público no pocos intérpretes, cantores o musiqueros que adherían a la canción regional.
Iniciados los '70 ya estaban componiendo sus primeras canciones José Gerardo Molina ("Lalo"), Delfor Sombra y Cacho Arenas. Molina lo hacía sobre poesías de Edgar Morisoli y Roberto Yacomuzzi, con quienes creó obras de singular belleza que también se transformaron en distintivas de nuestra provincia; "Triunfo del Chañar en flor" y "El Bautista de la Rinconada" con el primero de ellos, y "Huella de Ida y Vuelta" con Yacomuzzi, son ejemplos concretos de títulos con proyección y trascendencia. |

"Dúo Sombrarena" (Cacho Arenas y Delfor Sombra) la noche del 29 de marzo de 1975, en que presentaran su disco "Voces de la Patria Baya" en el Teatro Español de Santa Rosa. |
Delfor Sombra, por su lado, elaboró nuevas melodías sobre poemas de Bustriazo Ortiz (Ej: "Del Temple del Diablo"-, "De la Calandria", -este último estilo en común con Guillermo Mareque-; Edgar Morisoli, con quien creó otros clásicos pampeanos como "La Continera", y "Ofelia del Oeste"; con Yacomuzzi también pero ello ocurriría años más tarde, en una etapa más reciente; y trabajó, además, colaborando en la labor compositiva de Julio Domínguez, con quien compartió la creación del estilo "Sin Adiós".
Cacho Arenas, quien había retornado a la música como solista después del desmembramiento en 1969 del conjunto "Los Cantores de La Pampa", al que perteneciera, mostró al volver en 1972 sus primeras obras propias: "Faustino Guzmán", "Un Gringo Más" y "Zamba de los Muñequitos" entre otras, inspiradas en personajes de la vida real, con una poesía que incorporaba lo urbano y lo biográfico a nuestro cancionero, y que se diferenciaba claramente de la temática vinculada al Oeste. Años más tarde musicalizaría a diversos autores, como Bustriazo Ortiz ("Salió Buscando las Cabras", etc.), Edgar Morisoli ("Comarca de Guitarras", etc.), Carlos Rodrigo ("El Regreso del Río"), Raimond Claverie ("Camino de Parera"), Agueda Franco, Ana María Las· salle, Graciela Pascualetto, Julio Domínguez, y otros. |
 Poeta y cantor, el quemuense Roberto Yacomuzzi ha aportado su impronta literaria comprometida y universalista al cancionero regional. Fotografía de junio de 1999. |
Otros creadores-sin agotar la nómina-. Como los músicos Oscar garcía y Guri Jáquez sumabam por entonces sus obras al cancionero regional, que crecía sostenidamente. El primero musicaliza a Bustriazo Ortiz(“Aguita del Médano” "Canción de Rosa Puelches", etc.) y a Edgar Morisoli ("Toay" y "S.O.S."). Jáquez, por su parte trabaja también sobre poemas de los mismos autores; de la conjunción con Bustriazo nace una serie de canciones muy difundidas y grabadas por distintos intérpretes a lo largo de los años: "Coplas Para Diego el Solitario", "De la Creciente", "Se va la Tarde Morita", "El Poncho Siete Colores", entre muchas otras; y con Edgar Morisoli compone "De una Visión. De una Batalla. De un Perfume." y "Contraluz, Contraolvido", canciones que permanecen inéditas.
Por otro lado, hay que señalar que Delfino Nemesio, un músico de extracción académica y que hasta entonces había abordado con solvencia los géneros jazz y tango, en 1971 incursionó en la creación de formas de origen folklórico al musicalizar poemas del escritor Armando C. Forteza, material que fue grabado ese mismo año como una obra integral (dos discos de vinilo y textos impresos) con el nombre "Esta es La Pampa". La edición, que contenía nueve poesías y siete canciones, contó con interpretaciones del conjunto de Trenque Lauquen "Los Kcocho Massi", Josefa Mazzone, Mathilde M. E. F. de Lluch, Juan Carlos Valenti, Oscar Alfredo Brañas, el Coro del Colegio María Auxiliadora de Santa Rosa y la Banda Sinfónica de la Provincia dirigida por Juan Mecca.

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