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"Chelita"
perteneció a ese Toay, y pertenece
hoy , porque su sentimiento es el mismo.
Está arraigada a éste lugar.
Aquí está su casa, la de siempre,
en la que nació, a la que regresó
, la misma que hoy habita, donde cada planta
tiene su historia, donde las paredes hoy
le pueden dictar recuerdos.
Petra Celia Martínez , "Chelita",
nació en Toay el 10 de marzo de 1920.
A los 3 años se fue junto a sus padres
a España. Allí fue a la escuela
y estudió Corte y Confección.
En España creció...pero vivió
latente en ella el recuerdo de ésta
tierra transmitido por su madre permanentemente.
Y con acento español regresó,
en 1935. Sus palabras tenían música
de otra tierra, pero ella había regresado
a éste, su lugar, de médanos
y viento, de llanura ,de horizonte amplio
y cielo para siempre.
Volvió con su familia para recomenzar,
aunque no todo estaba como lo había
soñado tantas veces. Pero la pobreza,
la desolación no la abatieron.
Chela tiene la mirada clara, celeste.
Sus pequeños ojos brillan, y hay
destellos de picardía, travesuras
escondidas, complicidad y simpleza. Su andar
es rápido, ágil ,su actitud,
entera.
Y un corazón dispuesto.
-
Los que ya no estudian, ¿qué
harán ? - pensó alguna vez.
Y tres veces a la semana ( lunes, jueves
y sábado ), en tres horarios,
dió Corte y Confección.
Enseñó lo que sabía,
con lo que tenía, una cartulina y
un centímetro.
Enseñó como pudo, ingeniándose
como no lo haría el más didáctico
de los maestros.
Enseñó porque se lo propuso,
hasta a quien no sabía de números.
Y fue bueno que alguien luego le agradecería.
Lo que ella quiso transmitir, "sirvió".
¡Cuántos años cociendo!
¡Cuánto apuro para aquellos
bailes !
¡Qué detalles a la hora del
planchado !
Y trabajar por pocos pesos.
Y no oír propuestas de otros lugares
donde la recompensa era mayor.
Chela estaba segura de quedarse aquí.
Ser útil cociendo, o atendiendo el
negocio.
Sentirse feliz de ir caminando por la calle,
saludar y sentir la "pertenencia"
al lugar, al aire que se respira. |