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 Toay- Septiembre -2006

¿?

Por: Wenseslao

El tiempo que estás sonando
yo nunca lo he de vivir,
y aunque pudiera sentir
tu alma en la madrugada,
guitarra mal encordada
no me hagas repetir.
Tal vez los ojos de un hombre
se hagan niebla con mi canto,
y se desplomen en llanto
las penas que uno ha vivido,
si está presente el olvido
el silencio causa espanto.
El que nunca mira atrás
no tiene más que osamenta,
sólo el dolor le aumenta
y se le muere la calma,
se le va marchitando el alma
al querer pagar la cuenta.
Leguas y leguas de historia
se van perdiendo en la nada,
cuánta sangre derramada
que se termina muriendo,
se va el olvido sonriendo
con su partida ganada.
Como saber si fue en vano
el trabajo de un abuelo,
que con su arado al suelo
lo mantuvo florecido,
y al verlo caer vencido
lo guardo con el consuelo.
¡Ay! tierra que estoy pisando
cuántos hombres cobijaste,
con que paciencia dejaste
que galope tu llanura,
y en tu silente ternura
de madre me cuidaste.
¡Ay! tierra que estoy pisando
qué haría si me faltaras,
dulce madre maltratada
por la codicia de los hombres,
y espero que no te asombres
si te canto en la encordada.
Yo no tengo mucha menta
ni tampoco sé cantar,
pero en el intenso navegar
de mi guitarra pampera,
una milonga campera
me está haciendo sollozar.
Recuerdos que van naciendo
como profundo murmullo,
de los cardos y los yuyos
que cobijan a mi tierra,
y las penas que ella encierra
se van llenando de orgullo.
Orgullo que lastima la mañana
y la flor en primavera,
orgullo que en la primera
se te mete en la cabeza,
y te hace ver la aspereza
de una pena verdadera.
Dicen que no hay pena
que dure más de cien años.
Y si la pena causa el daño
con que sufre el corazón,
o lo causa la razón
de donde nacen los engaños.
Cosa rara pa'explicar
esa cosa del engaño,
desde los tiempos de antaño
que se gesta la malicia,
esa cosa la codicia
no conoce ni un extraño.
Ella no tiene dueño
pero tiene seguidores,
que desparraman en albores
su veneno de serpiente,
y van encerrando gente
como si fueran dolores.
Es un arte el de engañar
y algunos ya son doctores,
perfectos trabajadores
de mentiras y artimañas
cada cual tiene una maña
para matar los rencores.
Tiene el hombre en su destino
un camino ya marcado,
y aunque se haga a un costado
para esquivar el hachazo,
sentirá como un rechazo
y volverá a andar a su lado.
Tal vez le nazcan rencores
o junte resignación,
y pida en una oración
mejor suerte pa'su vida
y poder cerrar la herida
que sangra en el corazón.-




 

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