No vengo del pulmón eléctrico
de la muchedumbre dispersa entre el ruido y la prisa
de los túneles que proclaman y mencionan la urbe;
capital gauchesca del folclore, el tango y el diez.
Vengo de un paraje desconocido
de sitios atemporales, de variados mundos posibles,
a compartir y extender mis transmigrados sueños
a orillas del inhóspito medanal.
Vengo envuelta, abrazada y transportada
en la nostalgia consumada en un transitorio olvido.
Desde el fondo de mí, a proyectar la tierra desde
adentro
y con la inocencia frágil de una mujer, a conquistar
la nada.
Vengo para descubrir en un todo,
la armonía precoz del silencio que engendra
y despierta la sutil belleza de las palabras en versos,
que se incorporan y me habitan.
Una razón
Con ellas me elevo en un vuelo transversal.
Con ellas me disfrazo de mar, de estrellas,
de lunas y gaviotas.
Con ellas puedo ser campo, pastizal, cardos rusos,
piquillines, chañares, olmos, caldenes, arena,
vientos...
y medanal.
Con ellas construyo, sostengo y conquisto
todos los mundos de mis pequeños reinos.
Mas; con ellas, simplemente ando, camino, respiro,
me equivoco, sufro, gozo, amo, acierto.
Y nuevamente, en el remanso de mi Toay,
vuelvo a convivir con ellas... Con las palabras del
alma.
Andando
Camina sin pasos con fronteras
junto a ti mismo.
Camina para destronar tus espinas.
Camina para no esperar
y ser tu mismo.
Camina para ser acompañado.
Camina para no resignar
ni postergar.
Camina para acariciar la libertad,
el amor y los sueños.
Camina renunciando al dolor;
olvidando.
Camina para hallar, reconstruir
y perdonar.
Camina con tus lágrimas de pie.
Camina la senda hasta el final.
Camina con respeto lo elegido.
Camina hombre tolerante
y transgresor,
despojado de armas biológicas,
odios, mezquindades,
pólvora y muerte.
Camina: ¡no desistas!
Construye con tu libertad,
cada día, la paz;
sin destruir en vano tu vida.
Y no detengas tu paso,
ser humano;
que has de vivir aprendiendo
a elegir tu camino;
y ... andar.
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