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 Toay- Septiembre -2006

Las palabras del viento

Por Miguel Angel Rodríguez

Acerca de un documento ranquel no leído el sábado 19 de agosto de 2006.

i.
El lunes 21 de Agosto tuve la oportunidad de dialogar con Juana Vila Rosas y Ermelinda Dip. Juana, LonKo (jefe) de la Comunidad Ranquel de Toay, y Ermelinda, Werkén (mensajera) del Lonko, me recibieron amablemente. El motivo principal de mi visita fue estrictamente etimológico. Debía resolver el significado de algunas palabras ranqueles. Ellas brindaron con generosidad sus cuantiosos conocimientos. Sin haberlo premeditado, me introdujeron en aspectos sumamente valiosos de la cultural Ranquel.
Con el correr de los minutos revisamos un suceso ocurrido dos días antes: el traslado de los restos de Yancamil. Me comentaron un documento no leído en los actos del sábado 19 día sábado 19 de agosto en Victorica. El documento se excluyó de los actos debido a que la comisión encargada de organizar el acto no aprobó el espíritu del mensaje. Creo justo y oportuno reproducirlo en su totalidad, sin censuras ni deformaciones:

Victorica, 19 de Agosto de 2006

La comunidad Ranquel Toay reconoce como un acto de reivindicación de los Pueblos Originarios el reconocimiento que hoy se realiza a la memoria del Gran Capitanejo Ranquel Gregorio Yancamil. Nosotros, originarios de estas tierras, luchamos por los olvidados de la historia y pretendemos que este suceso sirva para que las Autoridades Nacionales, Provinciales y Municipales velen por la vigencia de las leyes que amparan y garantizan nuestros derechos como Pueblos Originarios, la vigencia de la ley 23.302, los 169 artículos de la O.I.T., la reglamentación del artículo 17 inciso 55 de la Constitución Nacional.
Hoy soplan nuevos vientos. Así lo sentimos los integrantes de esta comunidad al ver al Señor Presidente Nestor Kirchenr descolgar los cuadros de los genocidas de la dictadura militar. Este acto de lealtad al Pueblo Argentino nos alienta a reclamar como Pueblos Originarios que se quiten los nombres de quienes planificaron y ejecutaron sin piedad la muerte de nuestros ancestros en otra ofensiva desigual y sangrienta. No queremos lastimar a nuestros corazones al leer los carteles de pueblo, paseos públicos, de escuelas, de calles y avenidas con los nombres de los estrategas de esas matanzas: Roca, Mitre, Alsina, Avellaneda, Sarmiento.
Nosotros exigimos igualdad de trato ante hechos sangrientos. Hace algunas décadas fueron 30.000 desaparecidos y hace más de 100 años fueron naciones originarias arrasadas, siendo los sobrevivientes confinados a los lugares más inhóspitos de esta rica Argentina.
Somos los sobrevivientes de esa masacre, los encargados de que nuestra lucha no sea malograda. Ya no necesitamos ser reconocidos como pueblos. Hoy somos porque nos reconocemos en un tronco común, somos porque nos sentimos parte de la tierra. Y como Pueblo Originario seguiremos luchando por nuestros derechos, por nuestras tierras, por el futuro de los hijos de la tierra.

                           MARI CI WEW
          DIEZ VECES VOLVEREMOS – DIEZ VECES VENCEREMOS


ERMELINDA DIP                         JUANA VILA ROSAS
    WERKÉN                                     LONKO


ii.
Como hijo de inmigrantes, conozco el terror de los expulsados y las injusticias de los grandes dueños del capital.
Creo que un ciclo cósmico esta cerrándose, y no quiero pensar en conflagraciones, ni en grandes fuegos destructores de vidas y culturas. Si bien los conflictos, generalmente, no terminan en grandes acuerdos beneficiosos para las partes intervinientes, si bien las injusticias suelen ser más fuertes que los raciocinios, si bien el mal suele ser más astuto que el bien, aun sigo mirando los horizontes buscando las grandes síntesis.
Sigo apostando por las utopías estudiadas, soñadas y queridas. Los equilibrios, por más inestables que sean, son preferibles al desequilibrio y la muerte.
Creo profundamente en la paz de las palabras de Juana y Ermelinda. No podemos seguir viviendo la tortura mental de caminar por calles, plazas y sitios cuyas nomenclaturas recalquen el valor de la muerte antes que la vida. Tarde o temprano conoceremos el verdadero precio de nuestra supuesta civilización.
Recuerdo el momento inicial de las ceremonias en Victorica. Ese Sábado el día se presentaba soleado y bastante tranquilo. No obstante, alrededor de las 11:00 horas, la brisa enfureció, elevando su ímpetu y velocidad. El aire daba su presente. Un aliento de antiguos ausentes nos abrazó. Fue la hora de las palabras del viento.
Por la noche, converse con Rubén Schaap, uno de los escultores que, junto a Raúl Fernandez Olivi y Marcelo Pifarré, construyó el monumento en honor a Yancamil. El también percibió el enfurecimiento del aire. Una sensación rara colmó mi cuerpo occidental. La razón europeizada se rasgó, como hojas de otoño transportadas por los vientos.




 

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