Acerca de un documento ranquel
no leído el sábado 19 de agosto de 2006.
i.
El lunes 21 de Agosto tuve la oportunidad de dialogar
con Juana Vila Rosas y Ermelinda Dip. Juana, LonKo
(jefe) de la Comunidad Ranquel de Toay, y Ermelinda,
Werkén (mensajera) del Lonko, me recibieron
amablemente. El motivo principal de mi visita fue
estrictamente etimológico. Debía resolver
el significado de algunas palabras ranqueles. Ellas
brindaron con generosidad sus cuantiosos conocimientos.
Sin haberlo premeditado, me introdujeron en aspectos
sumamente valiosos de la cultural Ranquel.
Con el correr de los minutos revisamos un suceso ocurrido
dos días antes: el traslado de los restos de
Yancamil. Me comentaron un documento no leído
en los actos del sábado 19 día sábado
19 de agosto en Victorica. El documento se excluyó
de los actos debido a que la comisión encargada
de organizar el acto no aprobó el espíritu
del mensaje. Creo justo y oportuno reproducirlo en
su totalidad, sin censuras ni deformaciones:
Victorica, 19 de Agosto de 2006
La comunidad Ranquel Toay reconoce
como un acto de reivindicación de los Pueblos
Originarios el reconocimiento que hoy se realiza a
la memoria del Gran Capitanejo Ranquel Gregorio Yancamil.
Nosotros, originarios de estas tierras, luchamos por
los olvidados de la historia y pretendemos que este
suceso sirva para que las Autoridades Nacionales,
Provinciales y Municipales velen por la vigencia de
las leyes que amparan y garantizan nuestros derechos
como Pueblos Originarios, la vigencia de la ley 23.302,
los 169 artículos de la O.I.T., la reglamentación
del artículo 17 inciso 55 de la Constitución
Nacional.
Hoy soplan nuevos vientos. Así lo sentimos
los integrantes de esta comunidad al ver al Señor
Presidente Nestor Kirchenr descolgar los cuadros de
los genocidas de la dictadura militar. Este acto de
lealtad al Pueblo Argentino nos alienta a reclamar
como Pueblos Originarios que se quiten los nombres
de quienes planificaron y ejecutaron sin piedad la
muerte de nuestros ancestros en otra ofensiva desigual
y sangrienta. No queremos lastimar a nuestros corazones
al leer los carteles de pueblo, paseos públicos,
de escuelas, de calles y avenidas con los nombres
de los estrategas de esas matanzas: Roca, Mitre, Alsina,
Avellaneda, Sarmiento.
Nosotros exigimos igualdad de trato ante hechos sangrientos.
Hace algunas décadas fueron 30.000 desaparecidos
y hace más de 100 años fueron naciones
originarias arrasadas, siendo los sobrevivientes confinados
a los lugares más inhóspitos de esta
rica Argentina.
Somos los sobrevivientes de esa masacre, los encargados
de que nuestra lucha no sea malograda. Ya no necesitamos
ser reconocidos como pueblos. Hoy somos porque nos
reconocemos en un tronco común, somos porque
nos sentimos parte de la tierra. Y como Pueblo Originario
seguiremos luchando por nuestros derechos, por nuestras
tierras, por el futuro de los hijos de la tierra.
MARI
CI WEW
DIEZ
VECES VOLVEREMOS – DIEZ VECES VENCEREMOS
ERMELINDA DIP JUANA
VILA ROSAS
WERKÉN LONKO
ii.
Como hijo de inmigrantes, conozco el terror de los
expulsados y las injusticias de los grandes dueños
del capital.
Creo que un ciclo cósmico esta cerrándose,
y no quiero pensar en conflagraciones, ni en grandes
fuegos destructores de vidas y culturas. Si bien los
conflictos, generalmente, no terminan en grandes acuerdos
beneficiosos para las partes intervinientes, si bien
las injusticias suelen ser más fuertes que
los raciocinios, si bien el mal suele ser más
astuto que el bien, aun sigo mirando los horizontes
buscando las grandes síntesis.
Sigo apostando por las utopías estudiadas,
soñadas y queridas. Los equilibrios, por más
inestables que sean, son preferibles al desequilibrio
y la muerte.
Creo profundamente en la paz de las palabras de Juana
y Ermelinda. No podemos seguir viviendo la tortura
mental de caminar por calles, plazas y sitios cuyas
nomenclaturas recalquen el valor de la muerte antes
que la vida. Tarde o temprano conoceremos el verdadero
precio de nuestra supuesta civilización.
Recuerdo el momento inicial de las ceremonias en Victorica.
Ese Sábado el día se presentaba soleado
y bastante tranquilo. No obstante, alrededor de las
11:00 horas, la brisa enfureció, elevando su
ímpetu y velocidad. El aire daba su presente.
Un aliento de antiguos ausentes nos abrazó.
Fue la hora de las palabras del viento.
Por la noche, converse con Rubén Schaap, uno
de los escultores que, junto a Raúl Fernandez
Olivi y Marcelo Pifarré, construyó el
monumento en honor a Yancamil. El también percibió
el enfurecimiento del aire. Una sensación rara
colmó mi cuerpo occidental. La razón
europeizada se rasgó, como hojas de otoño
transportadas por los vientos.