La internet mantiene un poder único en nuestra
sociedad. Nos atrapa con su impresionante poder y
avanza a un ritmo vertiginoso hacia la conquista del
mundo entero.
No podemos negar que vivimos una explosión
informática. La internet forma parte de nuestra
vida y con ella se puede comprar, vender, subastar,
comunicarnos, viajar, jugar, expandir horizontes...
hasta conseguir pareja. En fin, todas aquellas cosas
que antes de la aparición de la red informática
también se podían hacer.
A este nuevo proyecto consumista de las trasnacionales
las personas hemos reaccionado de maneras dispares.
Hay quienes se han olvidado de la experiencia humana
como fuente de la vida, de la experiencia directa
con las personas como la principal manera de desarrollar
nuestra afectividad; y viven una llamada realidad
virtual que no es otra cosa que una imitación
muy mala de la realidad real. Otros sienten que la
sociedad actual está en una bancarrota moral:
la respuesta común a este sentir ha sido rechazar
todo lo que es la modernidad, prefiriendo el fundamentalismo
y el dogmatismo de ideologías vielas y cerradas.
Partiendo de la idea de que existen múltiples
verdades sin caer en el engaño de que todo
es la verdad, podríamos lograr un equilibrio
en el uso de internet.
Ser objetivos en lo que la internet representa para
nosotros, una objetividad que no se logra con indiferencia
sino con un control de las reacciones irracionales,
conscientemente identificadas. Desarrollar nuestra
capacidad crítica hacia todos los estímulos
de la vida, así una nueva actitud crítica
disolverá nuestra fe ciega en la tecnología
y nos permitirá romper su actual hegemonía
en la vida moderna. Si alcanzamos un equilibrio en
su uso, la internet tendrá un papel importante
en la sociedad. Será una verdadera extensión
para el hombre, porque ex-tenderá su capacidad
de expresar sentimientos, su inteligencia y su misma
esencia. Será un recurso tecnológico
para nuestra propia realización.-