Basureros que despiertan
La Pampa está habituada a los
vientos que se obstinan en presentarse con fuerza,
arrastrando arena, insistiendo con su monótono
rumor.
Lo que les voy a relatar, aconteció en verdad
en el espacioso patio de ana escuela (porque el viento
así lo quiso)
El timbre inauguraba el momento sublime del recreo.
El patio de juegos se desbordaba de voces y de piecitos
que deambulaban por cada rincón.
Era una jornada de viento, de esos que nublan la mirada,
despeinan flequillos y gastan la tierra cuando en
el patio apareció, reluciente, ¡una pluma!
No la pluma de un pájaro apurado o distraído,
sino una pluma de esas que sumergidas en tinta, eran
capaces de escribir cartas, sacar cuentas o inventar
historias.
Y esto no terminó aquí. Sucesivamente
se fueron encontrando tinteros y frascos extraños
de vidrios duros. Todo indicaba que debajo del patio
se atesoraban antiguos basureros que, "cuando
el viento quería” se dejaban ver sobe
la superficie.
La intriga fue mayor, y con pala y guantes se comenzó
a excavar.
Comenzaron a encontrarse cientos de tinteros, frascos
de remedios, tacitas, platos.
Los corazones exploradores se iban apresurando ante
cada hallazgo.
Agónico fue el grito cuando se encontró
un pedestal de campana:
- Seguro que fue el de la primera campana de la escuela.
Las voces se confundían al anunciar cada objeto
hallado. - - ¡Acá hay una bolita!
- Esperá, acá hay algo que se parece
a una carita... ¡entra justito!: es el ojo de
esta muñeca lo que decías que era una
bolita.
- ¡Una muñeca de porcelana!
Don Jorge, el antiguo portero que vive justo enfrente
al patio donde los varones juegan a la pelota a la
sombra de un centenario caldén, aportó
datos.
En otras épocas no pasaba el camión
recolector de residuos. Por ese motivo se cavaban
grandes pozos donde se tiraba la basura, luego se
la quemaba y finalmente se tapaba. Era entonces el
momento de cavar un nuevo pozo. En este patio hay
muchos basureros sepultados donde se tiraba la basura
de la escuela, y no olviden que antes aquí
vivía el director y el portero con su familia.
- Encontrarse con tantas historias fue mágico.
- decían los ''exploradores".
Lo hallado lo acomodaron en una vitrina de vidrio,
para que todos los visitantes de la escuela puedan
recobrar el pasado que, en ese cofre, recupera vida.
Todo esto es verdad: los basureros están despertando
y ya comenzaron a contar historias. (porque el viento
así lo quiso)