....Yo
siempre fui de acá de Toay, nací en
"Las 1000 hectáreas", un campo de
por acá y que en aquella época era del
"Patronato de Menores". Mis abuelos se vinieron
para el pueblo y compraron frente a la quinta de Ferreira,
hasta que después ya se "desparramaron"
todos los muchachos a trabajar y Maidana, que era
mi padrastro, hizo la casa en-frente de lo de Lucero;
de ahí vinimos para el rancho de O´higgins
y España, que en aquel tiempo era una casa
muy linda. Yo era muy chico, tendría ocho o
nueve años.
¿Cómo era el pueblo?
Y… era muy diferente a como
es ahora. Aquel pueblo era mucho más pequeño
que el actual… había muy pocos coches,
todos andaban en carros y chatitas rusas. Sin embargo,
tenía varios hoteles y almacenes, tres panaderías,
había herreros…, carpinteros; todo el
mundo trabajaba. Pero…, con el tiempo las cosas
fueron cambiando.
En esa época existían muchas quintas
y chacras, la sección comenzaba atrás
del Regimiento, allá por lo del "Vasco"
Eustaquio Izaguirre, que era el lechero. Por allá
estaban también Julio Diez, los Capello, los
Miskoff; en "la esquina" frente al cementerio
estaba Phegouapé. También tenían
chacra Vitaloff, Borrás, Fernández y
muchos más que ya no recuerdo. Había
también varias escuelas rurales como la de
"El Triángulo", la de "La Araña",
la de "Chapalcó" que aún existe,
la escuela de "El Estribo" (Colonia Quintas)
y la escuela de "La Elvira". Es que en el
campo vivía y trabajaba mucha gente que constantemente
venía a Toay. En mi época de escuela
muchos venían en sulky y a caballo a estudiar
y en los árboles que estaban al lado del tanque
se ataban los caballos. Yo terminé la escuela
a los 15 años, éramos ocho varones y
cinco mujeres en la promoción.
¿Qué hacía un
joven en Toay al terminar la escuela?
Y… trabajaba o seguía
estudiando en Santa Rosa. En esos años trabajaba
todo el mundo y nosotros los jovencitos también,
aunque no fuesen trabajos "firmes". Mi primer
trabajo fue de cadete: recuerdo que le llevaba la
vianda a pie a un oficial de policía. Después
seguí de cadete, pero en la farmacia del pueblo,
que en ese entonces era de Camila San Pedro y que
anteriormente había sido la farmacia de Cobo,
ubicada en la esquina de España y Sarmiento,
frente a la panadería La Carlota. En las otras
esquinas estaban el almacén de ramos generales
de Fernández Gutiérrez y la carnicería,
que en esos años era de Plazaola.
A los veinte años más o menos comencé
mi primer trabajo estable en la panadería de
Losada. Salí "sobador" y "maestro
de pala". Sobador era el que operaba la máquina
para sobar la masa y el maestro de pala era el que
metía el pan al horno; era bastante complicado:
cuando se mete la pala, al llegar al fondo del horno
enseguida hay que girarla un poquito para dejar el
pan, porque sino cuando la sacás, la pala viene
con todo el pan pegado. Esa técnica la empecé
a usar con don Maximino; con él hacíamos
el pan dulce, un trabajo que a nadie le gustaba hacer
porque había que picar la fruta..., soplar
la cáscara del maní..., y preparar todo.
¿Cómo era el trabajo
en la panadería?
En esa época se hacían
cuatro turnos: uno lo atendía Ángel,
que era el dueño; otro Maximino; otro Pepe
y el otro Isidro. No paraba nunca la panadería,
se trabajaba mucho con "la campaña".
Los lunes salían muchas bolsas de galleta para
"Santa Marina", un almacén de ramos
generales de Santa Rosa. Los martes cargaba el Vasco
Gorozurreta para "La Casa Nueva", los jueves
volvía a cargar Santa Marina y los viernes
a la mañana o los sábados cargaba "La
Moderna" de General Acha. Esas casas vendían
de todo un poco: hierros, maderas, ropas, comestibles.
Acá en Toay había varios de esos almacenes…La
Casa Nueva, donde ahora está la panadería;
La Casa de Paz, donde ahora está la biblioteca;
Fernández Gutiérrez, donde ahora existe
un lubricentro. Eran casas comerciales "muy fuertes".
Por donde a-hora es la puerta de la panadería,
en La Casa Nueva se despachaba todo lo que era hierros
y maderas, y por la puerta del costado se entraba
al sector de almacén y tienda, que estaba a
cargo de don Chavarri, Horacio del Campo era el administrador
general.
¿Se acuerda cómo era
el proceso para hacer el pan?
Primero se preparaba la masa, después
venía el amasado en la máquina amasadora.
Esa máquina funcionaba en base a engranajes
y correas con un motor diesel, arrancaba a las 10
de la noche y a las 6 de la mañana. Se armaban
los "pastones", que eran pedazos de masa
de 20 ó 30 kilos que se dejaban reposar sobre
una lona blanca. Luego se trabajaban en la máquina
sobadora, se doblaban en cuatro y se "tiraban"
al torno; así le llamábamos a la mesa
donde se hacían los panes y se cortaba la galleta
a mano con un molde de acero con filo.
Recuerdo una vez que a un compañero casi lo
ahorca la máquina sobadora. Pasó que
éste personaje se había ido a una milonga
en Santa Rosa y vino a trabajar con unas "copas
de más". Entraba en el turno de las cuatro
y llegó a las seis, se puso el "chiripá",
que era un delantal blanco, pero se dejó la
corbata puesta y parece ser que la masa le agarró
la corbata; cuando éste hombre pegó
el grito, la máquina lo estaba llevando…
por suerte no pasó nada y lo mandaron para
la casa..., ¡pero por ese accidente nos perdimos
de ganar la lotería!
Resulta que siempre venía a la panadería
don Damico y le jugábamos el billete 18.426,
que era de cuatro. Ese día Damico llegó
a las ocho menos diez, un rato después de que
se había ido "el ahorcado"; la lotería
se jugaba a las nueve y media, pero don Ángel
había renegado tanto por lo del accidente que
andaba muy enojado, entonces no quiso jugar... Le
dice don Damico:
- ¿Va a jugar don Ángel? - ¡Hoy
no juego yo y no juega na-die!, ¡lleváte
el billete y
vendélo por ahí! - Le contestó.
Entonces don Damico se fue y lo vendió en la
municipalidad a Tadeo Gutiérrez y a otros más.
Resulta que más tarde volvió don Damico
a decirnos que había salido nuestro número.
¡No lo podíamos creer!
¿Cuándo comenzó
a trabajar en la Escuela N°5?
En la Escuela empecé con una
suplencia después que salí del servicio
militar. Yo era chofer en la municipalidad, manejaba
un camión de esos verdes, viejos, que vinieron
de la post - guerra para La Pampa, pero fueron veinte
días nomás, porque me llamaron de la
Escuela N°5 para una suplencia de tres meses designado
por la Inspección de Escuelas. Anteriormente
yo había llenado una planilla para conseguir
ese trabajo. Recién me había casado
y vivíamos con mi mujer en una dependencia
de la casa de la abuela de Buby García, doña
Quiteria. Recuerdo cuando me enteré, ¡qué
alegría tenía!... Unos días antes
me había ido a trabajar como peón de
albañil a la estancia de Waco en Chapalcó,
y una noche José Guido fue a buscarme:
- ¡Jorge, te vengo a buscar! - me dijo - ¡Para
qué!, ¿pasó algo? - le pregunté
- ¡No!, no hay ningún problema…,
lo que pasa es que te nombraron. - ¡No me digas!
- ¡Sí te digo!, ¡te nombraron!
No me olvido más el alegrón de ese día.
- ¡Pero vas de suplente! - me dice José.
- ¡Pero que importa!
Si en ese momento hubiese sabido lo que me iban a
pagar como suplente, quizás ni empezaba. Pero
así estuve tres meses en la escuela, hasta
que volví a trabajar en la municipalidad, ya
no como chofer sino como cadete: iba al correo, al
banco… Después de eso me volvieron a
llamar de la escuela por cuatro meses más hasta
que dejé y me fui a hacer unos viajes "de
leña" con Schultz. Y bueno…, en
el 57 volví a trabajar como peón de
albañil a Chapalcó, hasta que un 25
de noviembre vuelve Guido a buscarme, pero esta vez
para decirme que me habían nombrado definitivamente.
Y ahí estuve en la escuela…, durante
32 años.
¿Cómo era la escuela?
Era muy diferente. El edificio era
más chico, estaba la "parte alta"
solamente. Había seis grados nada más.
Un día, antes de venirme a vivir a la escuela
don Ítalo López, que era el director,
me preguntó:
- Jorge ¿dónde vivís vos? - Acá
a dos cuadras - le digo. Yo estaba en esa casa donde
vivió Krahn (25 de Mayo y San Luis) - Bueno…
yo te voy a dar la pieza del patio - me dice.
Y me vine a vivir ahí. Era una pieza grande
con baño y cocina que estaba a la derecha de
los baños de los chicos. Me dio permiso para
alambrar una "parcelita". El patio era muy
diferente a como es ahora, se ponía muy oscuro
a la noche, estaban los eucaliptus; así que
yo tenía mi perro guardián, el "Gaucho",
que lo a-taba en los recreos y cuan-do se iban los
chicos, lo soltaba. También tenía gallinero,
una huertita... ¡y hasta un cisne tuve! Un día
pasa un viejo y me dice:
- ¡¿Usted es el dueño del cisne?!
- Sí, se lo vendo - le digo. - ¡No!,
¿para qué quiero un cisne yo? Fíjese
bien que un día el cisne va a cantar y después
se muere… - me dijo.
Y así fue… no cantaba nunca el cisne,
pero un día cantó y después…,
se murió.
Ahí estuve hasta el 65, cuando se jubiló
don López y vino Nelly de Paz, pero como ella
no fue a vivir a la casa de la escuela, me fui yo
para allá arriba.
Cuando faltaba poquito para el aniversario 75, ella
quería hacer algo que "quedara";
entonces comenzó a juntar ladrillos para hacer
la sala de manualidades y la sala de música,
que son las aulas que hoy están a los costados
del escenario. Fueron construidas con ladrillos y
mano de obra del Regimiento.
¿Qué cambios percibe
en el pueblo con el paso del tiempo?
Hemos
progresado en muchas cosas, tal vez vivamos mejor,
con más comodidades… pero hemos retrocedido
en las cosas más importantes. La sociedad está
muy cambiada en ese sentido… y Toay no es la
excepción.-