Estos son algunos de los escritos y dibujos presentados en el concurso “¿Cómo imaginás Toay en el futuro?” Corresponden a alumnos de las escuelas 5 y 205, la U.E. 28 y los más pequeños del JIN 17 de la escuela 62.

Toay del futuro
Salgo de estas nubes, hechas de niebla blanca y oscura, bajo de la luna y veo…
El Toay viejo o parte del Toay viejo… sigo… se ven los caserones de antes, el viejo caserón parado ahí desde hace años.
Doblo en una esquina, se ven luces parpadeando… el futuro; lo que la gente quiere ahora; las casas reformadas, de lujo, kioscos grandes de colores hermosos, lila, azul, amarillo y blanco. A lo lejos se puede observar una calle de arena polvorienta.
Los autos son todos del mismo color, violetas o azules; son lindos.
Los Eucaliptos ya no se llaman Eucaliptos, el Caldén ya no está. No me agrada este futuro, pero es lo que hay.
Entro a un Almacén. Antes se llamaba Carnicería. Está oscuro. Se siente el olor a carne podrida. Se ven cuadros lujosos ya no vistos; veo los tres y me gusta solo uno: el de "El Grito". Se ve a unos pocos metros un gato marrón al lado de una puerta grande de más o menos unos siete metros de alto y de ancho dos metros. Salgo y siento el aire fresco que refresca todo mi ser.
Entro a un taller viejo pero que sigue funcionando. Siento el olor a grasa y aceite. El mecánico debajo del auto con sus llaves, veo los tarros de pintura. Cuando el mecánico termina salgo afuera, respiro aire fresco. Se ve el sol alumbrando las calles reformadas. Espero un poco, un poco más… nada… solo el Toay del futuro, las calles llenas de luces, la gente: ya no hay de clase media. Los tapiales son como de 20 metros de alto en cada casa. Olvidé decir que los autos vuelan. Sí, impresionante ¿no?
Ya no hay perros, se extinguieron, por eso está tan limpio. Las calles son silenciosas y largas. Bueno, me voy.
El futuro va a ser distinto. No se sabe qué nos espera. Prepárense… no era una broma. Lo del futuro… ¡no!-
- Lucas Agüera. 7º I. U.E. Nº 28.
Lucero Toayense
Todo comenzó aquella noche de invierno. Se percibía el cristalino brillo de la helada sobre el pasto, y esa constelación con un toque blancuzco, adornaba el lucero trasnochador.
Una melodía aguda provenía del viento cantor, silbaba unas lentas y melancólicas sinfonías.
El pequeño pueblo retocado con luces opacas, que transmitían una gran sensibilidad al percibir esa nostálgica imagen... las luces poseían una nomenclatura de diversos colores; mientras que el verdoso amarillento pasto adornado por la transparente y fría helada, actuaba como una pista de hielo para aquellos espíritus nocturnos cuidadores del aire...
Tras las ventanas y los cortinados de los sencillos y humildes hogares, se podía observar a las voluntariosas familias ayudándose mutuamente, cada uno colaborando y aportando su granito de arena para verse feliz; y contemplar lo que podían lograr siendo unidos...
Mirando por otra parte los extremos del pueblo, se detalla el gran vacío lleno de soledad, haciéndose notar que le falta un toque especial, amoroso, solidario, rítmico y contextual...
Esas calles pedregosas, con flores rojo carmín a la costa de su largo trecho, parecían una corona primaveral cubierta de rocío.
Caminando hacia adelante, llegamos a la añeja estación ferroviaria, la cual se encontraba deteriorada, sin admiración, y no como en aquellos tiempos...
Terminando el recorrido por el pueblo toayense; le damos la bienvenida al alba madrugador...
- Karen Andrea Vargas. 7º I. U.E. Nº 28.

Fines de 2010, principios de 2011
A Toay me lo imagino con la plaza llena de flores, sus bulevares con esos rosales grandes (como antes) y sobre todo... bien cuidado. También me imagino a Toay como una ciudad llena de jóvenes que caminan por sus calles disfrutando los diferentes espacios verdes... y una población que luche por objetivos comunes para el progreso de la ciudad.-
- Micaela Andrea Bassi. 5º A. Esc. Nº 5.
Toay en el año 2.033
Esta es la historia de un Toay habitado por familias con sueños, esperanza y fuerza por crecer.
Hoy es una de las ciudades más importantes de la provincia. Con su hermosa terminal de ómnibus, inaugurada recientemente. Y pensar que cuando yo era niña solo había escuelas primarias. Hoy contamos con una universidad.
Ahora sus calles asfaltadas no permiten que los niños deambulen como lo hacíamos nosotros, que jugábamos en aquellas calles de tierra poco transitadas. La vieja estación abandonada que albergaba palomas y niños, que escapados, jugaban en sus galpones repletos de trigo. La tecnología dejó atrás todo aquello, hoy un subte nos conecta en cinco minutos con la capital y otras ciudades de la provincia.
No se ha borrado de mi memoria esa vez que mis papás nos llevaron hasta Santa Rosa en aquel viejo tren, en sus últimas partidas hacia Buenos Aires; era una sensación alucinante la campana, el silbato del guarda ordenaba: "¡pasajeros al tren que partimos!". Qué hermosos recuerdos… cuánta magia.
Hubo muchos cambios… pero su patrimonio histórico y cultural aún sobrevive en esta ciudad. Si hablamos de los negocios de aquella época, había pocos supermercados, pocas farmacias… Hoy, la ciudad alberga una gran actividad económica. Me siento satisfecha y orgullosa de vivir en esta ciudad fuerte y virtuosa, dueña de su destino.-
María Eugenia Gavilán. 6to. grado. Esc. Nº 205.
- María Eugenia Gavilán. 6to. grado. Esc. Nº 205.
Toay…¡¡¡en el futuro!!!
Me imagino a Toay en el 2.033. Con pocos espacios verdes, debido a la gran población que necesita lugar para establecerse. Edificios altos e importantes. También me imagino en las paredes muchos carteles advirtiendo y pidiendo que cuiden el planeta, información sobre nuevas enfermedades y virus. Campañas contra el sida, el cáncer, etc. Me imagino shoppings. Un grandísimo y nuevo frigorífico. Más casas de barrio, mucho más grandes. La tarjeta alimentaria designada solo para madres solteras y jubilados que realmente la necesiten. La plaza llena de Tribus Urbanas nuevas y por supuesto viejas (Tribus Urbanas: jóvenes que se visten de una manera y hacen actividades que los caracterizan. Ejemplo: Hippies, Rockeros, Darks, Emos).
En síntesis una gran ciudad, mucho más poblada y por supuesto, glamorosa.-
- Brenda. 7º. U.E. Nº 28.