Los dolores que nos quedan… ¿son las libertades que nos faltan?
Hola mi querido lector. He decidido comenzar este artículo con una frase o epígrafe de Pablo Neruda, preguntándome hasta el cansancio qué habrá querido decir o habrá imaginado el escritor cuando su pluma la plasmó en el papel. Y he decidido empezar por los dolores para comprender esas libertades faltantes.
Y dolores… hay muchos. Y significados también; por empezar y recurriendo a nuestro amigo el diccionario, los dolores son sensaciones molestas de una parte del cuerpo por causa interior o exterior. Y pensaba en esto del interior-exterior...
Hay dolores individuales… dolores que generan angustia como la pérdida de un ser querido, el vacío por perder a un amigo, el dolor por haber perdido a una persona amada, que son lamentablemente dolores del alma que se llevan para siempre.
Hay dolores que yo llamaría sociales. El dolor por la pobreza y el hambre del otro, por la necesidad del otro, el dolor por la desigualdad, por la crisis de nuestras sociedades.
Hay dolores del hoy. El dolor por la inseguridad y los permanentes saqueos al que cada día nos tienen acostumbrados los noticieros, las muertes de inocentes, los accidentes por imprudencia, el dolor por juicios memorables como el de Cromañón y el juicio a los represores hoy presentes. Dolores que marcan un fin y que implican muchos más dolores para aquellos que han sobrevivido a estas masacres, para padres e hijos que han sufrido y que han acumulado más y más dolores.
Hay dolores históricos, del ayer. Sí, los llamo así porque forman parte de nuestra historia como argentinos, como pampeanos. No nos olvidemos de los dolores de esas madres y abuelas que luchan por recuperar a sus nietos, a sus desaparecidos que son los desaparecidos de todos, esa lucha contra el terrorismo de estado que también es una lucha de todos, y es una lucha de nosotros como pampeanos porque hasta aquí también llegaron esas atrocidades ("La Pampa no fue una isla") 1. Y hay una lista de errores históricos tristes, amargos; porque eso también es el dolor: …un sentimiento de pena y congoja nos sigue diciendo el diccionario. Sí; pena, congoja y vergüenza es lo que deberíamos tener si nos olvidamos de estos dolores históricos.
Hay dolores mundiales. Hambre, pobreza, desnutrición, sida, cáncer, narcotráfico, drogas, prostitución, corrupción, ambición de poder, abuso de poder, guerras, muertes injustificadas, impunidades, enfermedades, atentados, secuestros, bombardeos…
Y están, si se quiere, los generados por la economía o dolores económicos. Escasez, desabastecimiento, encarecimiento de artículos de primera necesidad y de otros también, períodos inflacionarios, hiperinflacionarios, que traen como consecuencia más dolores: huelgas, cortes de rutas, piquetes, peleas, marchas; dolores de los que no somos ajenos porque nos son muy comunes, lamentablemente muy presentes en nuestra cotidianeidad.
Y por si éstos fueran pocos, están también los del futuro. Incertidumbre, inseguridad, desconfianza, desencanto, desinterés, desilusión acerca de lo que vendrá y de los que vendrán. Por ello levantemos la bandera por la modificación de esos dolores, por su transformación en positividad, por su evolución en cambios positivos, por su transformación en libertades que sumen, no que resten (no libertinajes).
En fin, los dolores son muchos pero las libertades también lo son. Esos dolores podrían ser evitados por nuestras libertades (como la de elegir, expresarse o transitar libremente), libertades que se convierten en derechos inalienables del ser humano: derecho a la vida, a la salud, a la identidad, a la alimentación, a la dignidad.
Pero si todas estas libertades son coartadas, inhibidas, limitadas o reprimidas, entonces sí Pablo Neruda, entonces sí querido lector: "los dolores que nos quedan son las libertades que nos faltan".-
1 - La Dictadura militar y su incidencia en La Pampa. Certamen de literatura "Vivir en democracia con justicia social", editado por la Subsecretaría de Cultura de la pcia. de La Pampa. Julio de 1999.-
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