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Toay- Mayo -2008




Tributo a la Tierra por Silvana Malsam - Ing. en Rec. Naturales

 

Los guaraníes conocieron como pocos los secretos de la selva: la hoja que cura, el veneno que mata, el panal escondido, el pez que se mueve bajo el agua barrosa, el animal que sirve para alimentarse. Supieron cultivar la tierra sin estropearla. Viaja-ron sin perderse por un gigantesco laberinto de árboles y ríos.
Creían, ante todo, en el amor hacia los demás y movilizados por la fe y la perfección del alma recorrieron un largo camino en busca de la Tierra sin Mal. Para llegar allí, era necesario tener perseverancia, coraje y fuerza espiritual. La música, los cantos, las oraciones y los bailes buscaban aligerar los cuerpos y ayudar a los hombres a encontrar el camino. Ante un fracaso, simplemente era necesario volver a intentarlo, partiendo con nuevo rumbo.
Tierra sin Mal: en los tiempos modernos, el pensamiento de la comunidad guaraní presenta un cierto aire de utopía. Acaso ¿vos crees lo contrario? Si optás por un sí, quiere decir entonces que te animás, al menos por escasos momentos, a imaginar:

- Una Tierra con recursos naturales aprovechados racionalmente y distribuidos de manera equitativa.
- Una población, que por ser abundante, decide regular su procreación.
- Tecnologías que ayuden al crecimiento priorizando la calidad de vida... ¡pero mirá que están los que sostienen que crecimiento y contaminación van de la mano!
- Consumidores responsables, es decir aquellos que no se dejan influenciar por avisos publicitarios que proponen la compra de este nuevo teléfono o de aquel dvd, que, entre nosotros: son iguales a los anteriores solo que cambió su formato. Al fin y al cabo, todas esas cosas terminan acumuladas pasando a formar verdaderas "basuras".
- El trabajo constante del pájaro carpintero sobre la madera que intenta a duras penas permanecer de pie.
- Atardeceres dignos de ser contemplados, en un pueblo que intenta ser ciudad, pero que se niega a perder lo valioso.
Y sí, en estos días no es fácil sostener la palabra. Así como vos primero decidís seguir la filosofía guaraní y ahora lo planteás como algo irreal, están los que quieren el bosque nativo pero a la vez les atrae un campito repleto de soja, digamos..., en realidad les atrae un bolsillito repleto de color verde y no precisamente de hojitas de caldén.
La Tierra sin Mal no es imposible, trabajemos juntos para acercarnos a ella sin temores.-


















 

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