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Toay- Mayo -2008




El hombre entra a diario a un nuevo mundo Por Leopoldo de Quevedo y Monroy

 


El mundo que nos pintó el mito escrito hace más de tres mil años y el que fabricaron Marco Polo, Colón, las guerras mundiales, Einstein, Bell, Marconi, los Lumière, los Wright, Mc Luhan y otros, ya hoy no es el mismo. El ser humano lo ha cambiado. La mente con sus neuronas, la testosterona, la bilirrubina, la pastillita azul, la coca, la sierra, la miniusis, el Concord, la Internet, la corrupción lo han trasformado. Hay unas nuevas culturas, porque no es tan simple decir que es una sola, la global.
Sociólogos, antropólogos y semiólogos nos lo podrán decir. Cada nación, cada agrupación, cada tribu maneja códigos y símbolos a su interior que los de fuera no comparten. Cada país tiene su ley, sus normas de conducta y sus resortes de control social. Hablan un idioma y entienden sus expresiones no verbales, tienen un legado heredado de sus ancestros y los aprecian como muñeca de niña. Quienes pertenecen a tal cultura, se saludan, ríen, se visten y hasta andan para delante de diferente modo. Se distinguen de los otros y se sienten recelosos de un extraño. Hasta llegar a la xenofobia.
¿Lo hemos visto? ¿Se podrá hablar de la formación, del ingreso de nuevas formas culturales? ¿Si se avanzara en esa dirección o hipótesis encontraríamos un abismo entre abuelos y nietos, entre la generación de anteayer y la de hoy? ¿Serían tan lejanas la distancia y tan cortantes las desemejanzas? ¿Perfeccionarían la convivencia o, por el contrario, la atomizarían?
¿Tendremos que admitir tajantemente que al mundo “moderno” de hoy ya no le interesa entender ni aceptar la historia antigua, ni su arte? ¿Que el joven cool de hoy se mueve como pez y por igual en Costa Azul, o entre el hip-hop de Mos Def, con la misma jerga del raegueton, y con el mismo desenfado en la calle, en la tienda o en la casa de papá y desinteresado por si habrá pan o un mañana seguro?
Tocará desentrañar de qué lado jugaremos quienes no tuvimos la suerte de nacer en esta época del boeing800, del iPod y los realities. Si nos sumamos a las tribus nuevas, o nos mimetizamos o bailamos a su lado contemporizando su extravagancia y snobismo o militamos al lado que siempre hemos vivido ignorando la novedad que traerá el viento y el invierno.
¡Oh, la novedad, la moda, lo “in”! nos toca, nos trastorna y nos trasforma. Las nuevas culturas del viejo pop, del rock, del uso del youtube, de mascar chicle en el estadio, de dormir con la mascota, de matricularse y querer ganar sin estudiar, invaden el escenario.
¿Cuáles serán las tendencias, a dónde llevará la frescura y el andar distraído de esta multitud de hombres y mujeres que llenan universidades y discotecas? Unas culturas están brotando y en 50 años el mundo producirá el fruto de estos injertos. En todo caso los expertos dicen que no hay culturas ni mejores ni peores. Es el hombre con diferente cara que labra el mundo a su medida.

leoquevedom@hotmail.com

 
 

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