21 de Junio de 2008.
A 516 años del último grito de libertad
absoluta, estoy sentada bajo un caldén mirando
como vienen atareados en la organización del
rewé (lugar único, sitio ceremonial).
Miro las rukás (casas) donde velaremos la entrada
del nuevo año mapuche (Wiño Tripantü)
y pienso qué dirían mi abuela
y mi madre; qué consejo me darían en
esta entrada del solsticio de invierno.
Los ojos se me llenan de lágrimas; no de tristeza
sino de melancolía, porque ellas están
a mi lado. Las lágrimas caen por no poder escuchar
sus voces diciendo, seguramente, que hoy es un día
muy importante: "Hoy tienes que renovar el compromiso
con nuestra wel mapú (nuestra tierra). Los
blancos quieren que hables un idioma extranjero. Nunca
olvides que perteneces a un pueblo que estaba en esta
tierra antes que el hombre blanco. Tu tienes una historia.
Habla la lengua de tu raza. Respeta tus costumbres
y serás vos misma".
Eso dirían mi abuela y mi madre.-
Juana Vila Rosas
Lonkó Comunidad Rankel Toay