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Toay- julio-agosto -2008




¡Alerta! Nos golpean la puerta... ya están adentro Por Silvana Malsam

 

La cuenca amazónica está comprendida a lo largo de siete países, cubriendo una superficie de 6.700.000 km2, de los cuales el 70% se encuentra en Brasil. Este país alberga el 30% de la selva tropical que queda sobre el planeta.
La Selva Amazónica requiere de su propio trabajo para existir como tal, es ella misma capaz de producir la mitad de las precipitaciones que necesita. Al pensar en la selva como ecosistema, uno imagina el exponente en estabilidad, sin embrago no es así. Esta majestuosa superficie se desarrolla sobre suelos pobres en nutrientes y vulnerables a los cambios que se producen en su cobertura. Existen en ella innumerables especies de plantas todavía sin clasificar, miles de especies de aves, anfibios, insectos y hasta grandes mamíferos como el jaguar y el puma.
Jacques Yves Cousteau describe la situación de la selva Amazónica de la siguiente manera:
"Los árboles de la densa selva del Amazonas han inventado elaborados esquemas para salir triunfantes de su batalla contra el calor constante, la lluvia y la desnutrición. Al no contar con alimento abundante ni con un suelo rico, los árboles han aprendido a alimentarse por su cuenta. Sus hojas se caen con mayor rapidez que las de los árboles de zonas templadas, y en el suelo se descomponen también con más rapidez, lo que hace que sus elementos nutritivos puedan reciclarse antes. Las redes de encaje formadas por pelos absorbentes debajo de la superficie del terreno actúan como filtros, manteniendo los elementos nutritivos en su lugar y acaparando nitrógeno y fósforo para los árboles. Los pelos absorbentes reciben la ayuda de los hongos, que viven en estrecha asociación con las raíces y a través de su asociación fúngica -proceso que denominamos putrefacción- disponen los elementos nutritivos para su rápida absorción por parte de los árboles. Esta circulación uniforme mantiene el suministro alimenticio vital de la selva almacenado en su propio follaje y no en el suelo, donde sería vulnerable a la lixiviación (1) y erosión. Es lo que hace que la jungla sea rica y el suelo pobre"
Este documento demuestra que la fortuna de la selva no la encontramos precisamente en el suelo sino en sus propios integrantes. Esto explica claramente la importancia de los árboles como integrantes de la selva misma, no solo por proveer de refugio o de alimento a quienes allí conviven, sino por el rol que en su conjunto asumen: el de mantener en equilibrio los niveles de dióxido de carbono y oxígeno. Pese a este valor, se viene observando desde hace varios años, por parte de grandes empresas que asumen el papel de "dueños" de aquello que también nos pertenece, una tarea inentendible desde el razonamiento, no solo ecológico sino desde aquel que deberíamos manifestar como eslabón.
La deforestación en la Selva Amazónica alcanza niveles realmente alarmantes: 6.000 km2 de selva han desaparecido en los últimos cuatro meses, y si se tiene en cuenta lo ya dicho, su pobre suelo no permitirá el desarrollo a corto plazo de nuevos árboles.
No solo la deforestación con visión a una posterior forestación es la causa de la pérdida de selva y con ella de gran biodiversidad. También se abre camino a producciones ganaderas sin concebir que aquel suelo en dos años no contará con fuerzas para dejar que las hierbas crezcan y alimenten al ganado, es decir que lo que llevó años de formación es destruido por 2 años de producción. Aquí como en innumerables casos, la ecología y la economía se saludan desde veredas enfrentadas.
Pero con esto no se termina la historia, porque lo que al parecer ocurre allá lejos, en otro país, nos toca muy de cerca; también esta problemática nos golpea la puerta. Ocurre en el norte de nuestro país, y no por vivir en el centro del mismo (donde el caldenal sigue retrocediendo) debemos mirar a un costado o hacer oídos sordos. Cualquiera sea nuestro punto cardinal, somos parte de la situación, inclusive de la que ocurre allá lejos. Es nuestro futuro, el tuyo, el mío, el de nuestros amigos, el de los abuelos, y por sobre todo el de tus hijos y el de los hijos que están allí latentes esperando nacer.
El norte siempre fue sinónimo de rumbo acertado, no permitamos que nuestra selva desaparezca; nuestros hermanos sufren inundaciones y olvido, mientras nosotros nos quedamos de manos cruzadas viendo como las cosas le suceden a "los otros", que no son más que nosotros mismos.-



Datos para tener en cuenta

- El proceso de conversión de ecosistemas nativos en tierras de cultivo lleva a regiones como el Chaco Seco a sufrir la pérdida del 70% del total, lo que equivale a 175.000 hectáreas.
- Apenas el 7% de la selva misionera, ha sobrevivido. En este caso, la causa es el reemplazo del bosque nativo por forestaciones para uso industrial.

1 - Lixiviación: proceso de lavado que realiza el agua que se infiltra en el suelo.
Fuente: A. Brailovsky. "Esta, nuestra única Tierra: Introducción a la Ecología y Medio Ambiente". 2005. Editorial Maipue. // Nacional Gegraphic. "Amazonia: nos estamos quedando sin selvas" . Enero 2007.


Silvana Malsam
Ing. en Recursos Naturales

 
 

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