En junio de 2006 tuve la oportunidad
de visitar una ecovilla ubicada en la localidad de
Navarro (a unos 40 kms. de la cuidad bonaerense de
Luján), en el marco de unas jornadas de tres
días sobre Agroecología llevadas a cabo
por la facultad de Agronomía de dicha cuidad.
Esta Comunidad fue fundada hace una década
por un grupo de "hippies raros", según
los vecinos, sobre un deteriorado casco de una antigua
fábrica láctea. Con el paso del tiempo
se han realizado construcciones naturales que alojan
a los habitantes de la comunidad, aunque se conservan
los restos de la vieja fábrica para almacenar
los frutos hortícolas del "huerto integrado
al bosque" y otros fines, pero principalmente
es un médium para recordar, según ellos,
"el paso de un sistema obsoleto, hacia uno más
sustentable a nivel energético".
Un pequeño grupo vive en forma permanente en
la Ecovilla y otros habitantes están siendo
incluidos en ella paulatinamente para una mejor adaptación
a este medio de vida y no generar así trastornos
psicológicos personales debido al abandono
de "aquel medio de comodidad absoluta".
Es una comunidad en la cual, aunque esté establecido
el libre pensamiento político, ningún
integrante de la misma ejerce el derecho al voto por
considerarlo un me-dio político no representante.
Tampoco concurren a ningún tipo de establecimiento
ya sea asistencial, escolar o de otra índole
que tenga que ver con el sistema establecido actualmente.
Los niños han nacido en forma natural en el
lugar e incluso no han sido vacunados; es realmente
admirable la buena salud con la que se los ve a estos
joviales pequeños.
Su sistema de producción está inspirado
en diversas culturas nativas de América y en
la Permacultura (se maximizan y dejan fluir los elementos
que ofrezcan un equilibrio entre la belleza silvestre
y la armonía humana). Se puede observar que
para con sus construcciones naturales (hechas de barro
y paja, y premoldeadas a mano) no han descuidado ningún
aspecto agro climatológico reinante en la zona;
esto va desde la correcta ubicación de los
lagos artificiales hasta la acertada implantación
de frutales y otras especies forestales que actúan
como cortinas de viento. El tipo de energía
utilizada es totalmente renovable, por ejemplo para
cocinar y calentar agua para bañar-se se utiliza
la energía solar; y para la iluminación
y aparatos eléctricos, tales como T.V., computadoras,
proyectores (utilizados todos con fines educativos)
y algunos electrodomésticos se utilizan generadores
eólicos. La orina humana es recolectada en
medios exclusivos en los cuales luego es diluida con
agua y se la utiliza en el riego de las plantas forestales
y frutales como también en la huerta (además
de introducir nitrógeno al suelo actúa
como repelente de insectos). Las heces caen a un depósito
debajo del baño donde están las lombrices
californianas, encargadas de degradarlas y formar
el humus que se usa como abono. En la huerta se cultivan
más de 200 especies para favorecer a una buena
biodiversidad, en los cultivos está total-mente
prohibido el uso de herramientas que remuevan el suelo,
por lo cual las lombrices se encargan de ello y la
siembra es al voleo (¿no será ésta
la verdadera "siembra directa"?).
En la Ecovilla se realizan cursos de diseño
de ecovillas, aromaterapia, barroterapia, cocina natural,
entre muchos otros. Estas actividades les permiten
obtener fondos para un fondo común a un grupo
de Redes de Ecovillas de todo el mundo de las cuales
GAIA forma parte. Realmente hay muchos detalles para
disfrutar pero no alcanzarían las humildes
páginas de nuestra Pensadera para detallarlas
a todas, pero visitando su sitio web www.gaia.org.ar
se puede conocer más de ella.
Este viaje como otros tantos a través de mi
país, me ha permitido ver otra forma de vivir;
ni mejor ni peor a la de uno, solamente otra forma
de vivir. Aunque a un año y algo más
de aquel acontecimiento, pensando y comparando, muchas
veces establecí que esa forma de "estar"
es sumamente mejor. Pero a eso, realmente es cada
uno de nosotros quien lo tiene que establecer, aunque
debo ser realista y decir que no todos tenemos la
posibilidad de "ver" tales cosas para posteriormente
entablar esta discordia; e incluso muchos, aún
teniendo la posibilidad lo verían con los mismos
ojos ciegos de siempre y dirían: "este
sistema de vida solo aspira al autoabastecimiento".
Y esto me lleva a formular las siguientes preguntas
reflexivas: ¿no es acaso éste el motivo
de nuestro paso por la Tierra? ¿Es sustentable
en el tiempo este sistema totalmente dependiente de
un medio de energía no renovable y altamente
contaminante, como lo es el petróleo? ¿Más
aún sabiendo que el flujo energético
actual lleva a que por cada kilocaloría de
alimento que llega a nuestros estómagos han
debido "gastarse" 7 kilocalorías
de dicho combustible? ¿No son más sanos
a la psiquis y a las relaciones humanas estos medios
de producción alternativos?-