Hace
un siglo naciste, ¡ESCUELA CINCO!
en esta tierra pródiga y fecunda,
promesa de paz, faro vigía,
presagio de la historia más profunda.
Te arrulló la pampa agreste y virgen,
el imponente caldén, te dio cobijo,
la visión del inmigrante te dio vida
y cada día fue entregándote sus hijos.
En tus paredes anidan los recuerdos,
de maestros tesoneros de cultura,
del tañido musical de la campana,
y de voces impregnadas de dulzura.
Cual yunque del herrero laborioso,
hoy sigues modelando nuestra infancia,
sembrando a manos llenas tus semillas,
de libertad, de amor y de esperanza.
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